¿Falsa bandera?

Estamos últimamente a vueltas con el despliegue armamentístico de Corea del Norte pero lo realmente preocupante y digno de análisis es el bombardeo que se perpetró en Siria por parte de los Estados Unidos hace unos días. Hay que entender que Corea del Norte geoestratégicamente no tiene interés ni su país posee petróleo. No existe urgencia en intervenir en la zona. Todo se va a quedar en amenazas y bravuconadas.

En cambio Siria es clave para poder pasar el petróleo sacado de Oriente Medio directamente al Mediterráneo; eso, sin contar sus contenciosos con Israel, lo que le convierte en un punto caliente. Trump, cuyo supuesto aislacionismo le hizo ganar las elecciones ante un pueblo hastiado de que Estados Unidos se entrometiera en asuntos ajenos, está traicionando sus palabras. Particularmente unas que tuiteó en 2013 en la que avisaba a Obama que una guerra contra Siria no estaba entre los intereses del país.

A parte de eso el Congreso debería ejercer su autoridad constitucional para consultar un ataque antes de tomar acción. Incluso George Bush, que fue tildado de impío en sus intervenciones en Irak y Afganistán, sometió las decisiones al Congreso. La acción contra Siria es simple y llanamente inconstitucional. Es peor que eso: viola el derecho internacional. La ONU considera que tiene que haber una investigación para averiguar quién ha perpetrado el ataque de armas químicas atribuido a al-Asad. La embajadora de EE.UU. aseguró que dijera lo que dijera la ONU actuarían. Definitivamente Estados Unidos no se puede erigir en policía del mundo.

Las imágenes de los niños muertos nos retrotraen al 2013 cuando se acusó al Gobierno sirio de utilizar armas químicas en Ghouta. Entonces Obama asegura que hay unas líneas rojas que no se deben traspasar y todo el mundo espera su intervención militar. En el último momento Obama decide dar marcha atrás, lo que muchos interpretaron como un gesto de debilidad,  pero la razón no era otra que el descubrimiento de que quienes emplearon las armas químicas fueron los terroristas islámicos del ISIS y Al Nusra. En otras palabras, se desvela  que es una operación de falsa bandera.

Hay que recordar que entonces interviene Rusia y hace que al-Asad entregue el arsenal de armas químicas, no así las del ISIS, por eso  no es de extrañar que Bashar al-Asad afirme que el ataque es un “invento al 100%” ya que su arsenal fue destruido hace cuatro años. Por otra parte no tiene sentido que al-Asad cuando está ganando una guerra decida desprestigiarse y echarse la opinión pública internacional en su contra ¿Será otra falsa bandera el último ataque químico? ¿Es el Estado Islámico el responsable? Todo apunta a que sí.

O bien Trump se ha plegado a los intereses del establishment y ha acabado haciendo lo que criticaba en 2013 o ha querido desmarcarse de la sombra de Putin y reinvindicar su independencia frente a la opinión pública. En todo caso hay rumores que apuntan a que habría llamado a Putin antes del ataque lo que explicaría la ausencia de soldados rusos muertos. Un ataque que más que nada es simbólico dada su nula efectividad, ya que tocaron 9 misiles Tomahawk por baja y no se destruyó ningún avión operativo.