Porque vives en Ultramemia

Porque estás en Ultramemia/ Vivirás en Ultramemia/ Has nacido en Ultramemia / Y te morirás de asco bordando con tu tedio su bandera” (Ultramemia, Def con Dos, 1996)

Def con Dos fue una de mis primeras introducciones a la música. Me acuerdo de vibrar con la funky “Quemé el Liceo”, partirme de risa con el feminismo rabioso de “Agrupación de Mujeres Violentas” o hacerme preguntas con la pro-adopción “Basta de Nacimientos”. El grupo abría una puerta al pensamiento crítico inaudito para un niño de doce años. En ocasiones las líricas eran –tenían que ser- violentas, no obstante siempre fue fácil para mí y mi entorno interpretarlas en su debido marco.

Pero estamos en 2017. Tras la absolución de la Audiencia Nacional, ha sido el Tribunal Supremo el que ha condenado a un año de prisión al líder de la banda, César Strawberry, por el contenido de unos twits que juzgan incitadores al odio y enaltecedores del terrorismo. Antes los rockeros iban a la cárcel por tenencia de drogas o por armar trifulcas, no por escribir cuatro ocurrencias en la red social del pajarito; definitivamente vivimos en la era de la corrección política.

Nunca está de más recurrir al manido “el medio es el mensaje” del siempre vigente Marshall McLuhan, y en este caso el medio es estridente, vaporoso y superfluo. Twitter es la corrala de vecinos donde la ironía es Rey. Los ciento cuarenta caracteres nacen para ser efímeros y ser tragados hacia lo más hondo del timeline en minutos. En esta red social donde se vive una perpetua competición para ver quién es más epatante, el significado de los mensajes no se puede aislar del medio en el que están inscritos. Cada formato tiene su propia gramática, y en twitter se lleva la hipérbole.

Desde luego si se usa la misma vara para medir a todos los twiteros no habrá celdas suficientes. Que Strawberry escriba que “hasta echa de menos a los GRAPO por el fascismo sin complejos de la Señora Aguirre” o que “Ortega Lara tendría que ser secuestrado ahora”, o “cuántos deberían seguir el vuelo de Carrero Blanco” (Carrero Blanco se ha convertido en una punchline tan clásica que cualquier broma haciéndole referencia resulta inocua) son flashes típicos de una red espasmódica como twitter.

¿Dónde está el límite de la libertad de expresión en esta plataforma? En las amenazas directas y personales, en la apología al terrorismo plana y simple o en los mensajes con intencionalidad de incitar a la violencia. Los GRAPO, Carrero Blanco, Ortega Lara… nos guste o no, se han convertido en imaginería pop que César Strawberry, como artista que es, usa de forma elástica para dar forma a un humor cáustico. El listón se ha puesto muy bajo con esta sentencia y esto sienta un peligroso precedente para la libertad de expresión. Parece que después de todo seguimos viviendo en Ultramemia.

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