Choque de trenes

Podemos, fiel a una ley no escrita y centenaria de la Izquierda, es predecible en su bicefalia. “Podemos… o podemos…”: Hay una conjunción disyuntiva a través de la cual se desangra el partido morado. Las visiones de Pablo Iglesias e Iñigo Errejón no solo son divergentes sino antagónicas, y mientras no consigan conciliarse el tren de la formación permanecerá estancado.

El secretario general defiende una formación a ras de calle, con diputados desdoblados a su vez en activistas, que mantengan la esencia incorrupta del 15-M, como conservada en un frasco. Errejón, por otro lado, apuesta por la madurez de la organización que debe tener su evolución natural en las instituciones, presentar batalla parlamentaria y no jugar a los sectarismos (léase: dejar de tener al PSOE como principal enemigo).

Falta menos de un mes para Vistalegre 2, el segundo congreso de Podemos, y como no hayan resuelto sus diferencias Iglesias y Errejón, el choque de trenes va a resultar épico. Ambos han presentado sus ponencias políticas sobre el rumbo que debe tomar la formación y el alto contraste y las referencias veladas del uno al otro anticipan el choque. Y como todo choque de trenes, se espera con una mezcla de entre miedo y embelesamiento. No se sabe muy bien si apartar la mirada o fijar la atención.

Iglesias es contrario a la “normalización”; escribe que no pueden permitirse ser políticos al uso y que “la subordinación a la lógica institucional” acabará con ellos. Está claro que el secretario general de Podemos está dentro del Congreso pero todavía quiere rodearlo. Tiene un pie en el interior y otro fuera: no se da cuenta de que la etapa de ilusión de los albores de la organización ya ha sido superada y que difícilmente puede reproducirse ahora que están en el sistema. Es hora de pasar de fase. Frente a esta postura, Errejón parece el adulto de la relación, abogando por un posible entendimiento con el PSOE y una actividad centrada en el parlamento.

A estas alturas debería ser evidente que ese instinto caníbal hacia el PSOE les ha granjeado más desafectos que adhesiones. También que la línea de perpetua performance ha acabado agotando y restándoles seriedad. Al final, lo más probable es que triunfe la tesis de Iglesias, apoyada por el sector Anticapitalista (representan un 10% de la militancia) y que Errejón deje un bonito cadáver. Sin embargo Podemos jamás se recuperará de la pérdida del inteligente contrapeso que representa la figura de Errejón.

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