El debate que se hizo carne

La discusión sobre los límites de la libertad de expresión en el que participaba Guillermo Zapata en twitter hace cinco años, pasó de ser teórica a materializarse en la praxis. Como Pinocho convertido en un niño de verdad. Los twits epatantes del edil madrileño ahora pasan a ser material de juicio para la Audiencia Nacional. En ese sentido, al menos, el debate ha sido un éxito. Toda una performance situacionista.

“Han tenido que cerrar el cementerio de las niñas de Alcàsser para que no vaya Irene Villa a por repuestos” escribía Zapata en el twit que se juzga ofensivo para las víctimas del terrorismo en lo que es la tercera apertura del caso. Hay que remarcar que puso la frase entrecomillada. Unas comillas que, seguramente, le salven del delito. Solo constituiría un “delito”. A la decencia, al buen gusto, al decoro. Pero no un delito.

En lugar de quedarse con la anécdota hay que observar la foto en conjunto para valorar con propiedad. Lo cierto es que Zapata se dedicó a citar (importante este punto: citar) una serie de chistes de humor negro en el marco de una conversación sobre la expresión y sus paredes. Por eso es un despropósito que se le condene, sobre todo teniendo en cuenta que sus mensajes captaron la atención solo una vez fue nombrado concejal.

Una buena parte de esta sociedad vive un histerismo de oídos zumbones, que no puede comprender el humor ni sus matices y significados. El humor, muchas veces, es una forma de pensar, de cuestionar las cosas. Y la risa ni siquiera es el fin último, sino el pretexto.

Con todo, la política no es el mundo real. Y lo que vale para el resto de los mortales no vale para los políticos, que son mirados con especial severidad. Fue un acierto que a Zapata se le apartara del cargo de la concejalía de Cultura. Pero de ahí a que Audiencia Nacional le condene a prisión hay un trecho.

Este juicio es importante porque no solo dirime si Guillermo Zapata cometió un delito, sino que se trata de una conversación transversal sobre la libertad de expresión; una extensión de aquella en la que participó el edil hace cinco años. El veredicto nos afecta a todos. Es nuestra tranquilidad a la hora de escribir en la red la que está en juego. Cuando el jurado se pronuncie, sabremos si hemos ganado o perdido, pero el debate (por fin) habrá llegado a su punto final.

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