¿Falsa bandera?

Estamos últimamente a vueltas con el despliegue armamentístico de Corea del Norte pero lo realmente preocupante y digno de análisis es el bombardeo que se perpetró en Siria por parte de los Estados Unidos hace unos días. Hay que entender que Corea del Norte geoestratégicamente no tiene interés ni su país posee petróleo. No existe urgencia en intervenir en la zona. Todo se va a quedar en amenazas y bravuconadas.

En cambio Siria es clave para poder pasar el petróleo sacado de Oriente Medio directamente al Mediterráneo; eso, sin contar sus contenciosos con Israel, lo que le convierte en un punto caliente. Trump, cuyo supuesto aislacionismo le hizo ganar las elecciones ante un pueblo hastiado de que Estados Unidos se entrometiera en asuntos ajenos, está traicionando sus palabras. Particularmente unas que tuiteó en 2013 en la que avisaba a Obama que una guerra contra Siria no estaba entre los intereses del país.

A parte de eso el Congreso debería ejercer su autoridad constitucional para consultar un ataque antes de tomar acción. Incluso George Bush, que fue tildado de impío en sus intervenciones en Irak y Afganistán, sometió las decisiones al Congreso. La acción contra Siria es simple y llanamente inconstitucional. Es peor que eso: viola el derecho internacional. La ONU considera que tiene que haber una investigación para averiguar quién ha perpetrado el ataque de armas químicas atribuido a al-Asad. La embajadora de EE.UU. aseguró que dijera lo que dijera la ONU actuarían. Definitivamente Estados Unidos no se puede erigir en policía del mundo.

Las imágenes de los niños muertos nos retrotraen al 2013 cuando se acusó al Gobierno sirio de utilizar armas químicas en Ghouta. Entonces Obama asegura que hay unas líneas rojas que no se deben traspasar y todo el mundo espera su intervención militar. En el último momento Obama decide dar marcha atrás, lo que muchos interpretaron como un gesto de debilidad,  pero la razón no era otra que el descubrimiento de que quienes emplearon las armas químicas fueron los terroristas islámicos del ISIS y Al Nusra. En otras palabras, se desvela  que es una operación de falsa bandera.

Hay que recordar que entonces interviene Rusia y hace que al-Asad entregue el arsenal de armas químicas, no así las del ISIS, por eso  no es de extrañar que Bashar al-Asad afirme que el ataque es un “invento al 100%” ya que su arsenal fue destruido hace cuatro años. Por otra parte no tiene sentido que al-Asad cuando está ganando una guerra decida desprestigiarse y echarse la opinión pública internacional en su contra ¿Será otra falsa bandera el último ataque químico? ¿Es el Estado Islámico el responsable? Todo apunta a que sí.

O bien Trump se ha plegado a los intereses del establishment y ha acabado haciendo lo que criticaba en 2013 o ha querido desmarcarse de la sombra de Putin y reinvindicar su independencia frente a la opinión pública. En todo caso hay rumores que apuntan a que habría llamado a Putin antes del ataque lo que explicaría la ausencia de soldados rusos muertos. Un ataque que más que nada es simbólico dada su nula efectividad, ya que tocaron 9 misiles Tomahawk por baja y no se destruyó ningún avión operativo.

Papel mojado

La palabra de un político hoy en día se ha devaluado al precio del chicle. Si Tony Montana solo tenía su palabra y sus cojones, los políticos actuales solo tienen su demagogia y su poltrona. Pedro Antonio Sánchez, presidente de Murcia, después de jurar de que dimitiría si resultaba imputado, ahora, después de la imputación, se atornilla al sillón con el tesón de un carpintero. Algo parecido a lo que le ocurre ahora a Fillon que prometió que dimitiría si era investigado o a Jeff Sessions, que mintió en el Congreso bajo juramento al negar que había mantenido contactos con personal ruso durante la campaña electoral americana.

Si el PP lidera Murcia es gracias al apoyo de Ciudadanos que únicamente ponía como contrapartida un pacto de mínimos. El primero de ellos era: “separar de inmediato de cualquier cargo a imputados por corrupción política hasta la resolución completa del procedimiento judicial”. Pues al final ha tornado en papel mojado cuando Sánchez ha sido citado a declarar como imputado por presuntos delitos de prevaricación, fraude contra la administración pública, falsedad en documento oficial y malversación de caudales públicos… y sigue aferrado a su silla.

El chuleo del PP llega a tal grado que califica al pacto anticorrupción de Ciudadanos como “lentejas”. Lo deseable sería que dejasen el plato limpio. No sé sabe muy bien a qué espera Ciudadanos para acercarse al PSOE y Podemos y promover una moción de censura. Pero al parecer la formación naranja se lo toma con más calma y propone un candidato alternativo del PP. Lo cierto es que en C’s reina la descoordinación: si Girauta aseguraba que si el presidente de Murcia era desimputado dejarían de pedir su dimisión, Rivera ha matizado que si eso ocurre tendrán que sentarse a ver si se tiene que rehacer el pacto o hay que ir a elecciones.

Es el conocido caso del pez grande (PP) que se come al pez pequeño (C’s). Recuerda a aquella escena de la película El Lobo de Wall Street en la que un humilde trabajador trata de limpiar la pecera de la oficina para que sea más transparente, y le echan a puntapiés del lugar de trabajo, no sin antes de que uno de los brokers se eche a la boca el pequeño pez.

El pacto estaba sustentado en unas condiciones, si se incumplen de forma tan flagrante, habría que dar por roto el acuerdo y proceder a la destitución. Se debe digerir hasta el último grano de lentejas.

Trump contra los gérmenes

Cuando aquellas filtraciones falsas acusaban a Trump de participar en orgías en Moscú, incluidas prácticas de “lluvia dorada”, el presidente se defendía diciendo que eso era algo impensable para alguien como él, cuya fobia a los gérmenes era notoria. Puede que tuviera razón y ese síndrome sea al final un factor determinante para su obsesión con la construcción de muros y la deportación masiva de inmigrantes indocumentados. América primero… y limpia. Tabula rasa a lo que se suponían derechos humanos.

Este germenfóbico en el Despacho Oval, trata de exterminar  todo lo que pueda contaminarle, tal y como la contagiosa opinión pública de la CNN, NY Times, Político o Buzzfeed (“los enemigos del pueblo”) vetándoles en las ruedas de prensa. La quintaesencia de la democracia norteamericana, la primera enmienda, se la pasa por el arco del triunfo: Tocqueville debe estar revolviéndose en su tumba. Existe una guerra entre el presidente y el resto de instituciones desde la Justicia hasta la Prensa, pasando por el FBI. Es evidente que no puede sostenerse durante demasiado tiempo esta situación.

Seguramente Trump sea el tipo de tío que se lava sus diminutas manos hasta que se le quedan resecas. Tiene un concepto de limpieza nocivo, y aunque la comparación resulte manida, esta “higienización” posee reminiscencias hitlerianas. Lo último que sabemos es que quiere aumentar el presupuesto para las fuerzas armadas en 54 mil millones de dólares y recortándolo de Medio Ambiente (esa fruslería) y Ayuda Exterior (que no deja de ser un eufemismo: quid pro quo). La mentalidad de Trump es híper-defensiva. “Tenemos que volver a ganar guerras” asegura ¿pero cuáles? ¿las nuevas que se invente él?

Ayer dio aparentemente su discurso más solemne pero volvió a reincidir en sus temas habituales. Incluso llegó a mencionar la creación de una oficina para las víctimas de inmigrantes indocumentados, ignorando que los índices de criminalidad los lideran con ventaja los nativos estadounidenses.

En el fondo el nacionalismo no es más que eso, un trastorno obsesivo compulsivo con la limpieza. Nada más gráfico en la historia del nacionalismo que un muro gigante en la frontera con México. Da igual que construyan túneles, es el símbolo lo que prevalece. Como dijeron en los Oscar para desmayo del público: ”Esto no es una broma”, así que todos los bienpensantes que creían que Trump iba de farol que se bajen del escenario. No hay premio para vosotros.

Feminismo caníbal

Finalmente una de las palabras más absurdas del feminismo carpetovetónico se ha vuelto mainstream. La culpable ha sido Irene Montero que en el Congreso llamaba “machirulo” a un diputado del PP por ponerse bravo desde su escaño con su secretario general –y pareja sentimental- Pablo Iglesias ¿Qué es un “machirulo”? Básicamente cualquier hombre que no encaja en las coordinadas del hembrismo más salvaje y resentido. No ha sido casualidad; Montero quería introducir este concepto en el imaginario popular. La neolengua podemita vuelve a triunfar.

Llevar una conducta masculina simplemente estúpida al terreno del machismo es un reduccionismo miope que últimamente está de moda. Una cosa es ser un chulo de barra y un maleducado y otra ser un machista. Hay dos tipos de feminismos: el de revolucionarias como Emmeline Pankhurst o  Mary Wollstonecraft  y después el feminismo caníbal -y no señalo a Montero pero sí a las que engendraron ese término- que hace del hombre el centro de todos los males. Dentro de las minorías a veces se van cociendo monstruos al fuego lento del rencor y es evidente que hay un grupo de mujeres que se parapetan tras el concepto de feminismo para disparar bilis a discreción. Realmente existe un sector de hembras emasculadoras que no hacen ningún favor al feminismo de la igualdad de oportunidades que tiene sus raíces en los derechos civiles de los años sesenta.

Sin lugar a dudas el patriarcado todavía está demasiado presente en nuestra sociedad, pero no se trata de combatirlo con actitudes diametralmente opuestas que repliquen la caspa del machismo. Por eso es tan importante ser preciso en los términos para no banalizar el debate. Ángel González será un gilipollas pero ¿un “machirulo”?. No cualquier situación es válida para entrar en la dialéctica sexista.

Hace falta igualar los salarios de una vez por todas, más mujeres dirigentes, vigilar la cosificación de la mujer y poner al mismo nivel la educación que reciben chicos y chicas. Pero que un diputado se ponga insolente no cualifica como actitud machista. Eso es quedarse en la superficie y no ir al núcleo, que es erradicar la desigualdad de género con política y educación.

Una vez más Podemos se apropia de los conceptos; si antes era “máquina de fango” ahora es “machirulo”. Pero del vocabulario a los hechos hay un largo trayecto. Esperamos más proyectos de ley y, por favor, no tanta pancarta y slogan.

15 minutos de fama

Mariano nunca ha sido un tipo excesivamente ambicioso más allá de su propia supervivencia, y ha apelado cientos de veces al “sentido común”. Es más de callar que de tirarse órdagos. Por eso extraña que en su pasada conversación telefónica con Donald Trump, de unos escasos 15 minutos, se haya propuesto como su interlocutor en América Latina, Europa, el norte de África y –realmente alucinante- Oriente Medio. No se sabe muy bien qué debía haber consumido Don Mariano, pero sufrió un terrible ataque de egotrip. Como bien decía Iñaki Gabilondo en su blog, si ni siquiera es capaz de mediar en Cataluña ¿Cómo va a hacerlo en todos estos territorios? “Rajoy al teléfono ¿Está Netanyahu? Creo que deberíais tomároslo con calma con lo de las colonias” “¿Alo, Hassan Rouhani? Sería recomendable revisar el pacto nuclear”.

A todo esto ni una sola mención al famoso muro, aún con todos los lazos comerciales y culturales que nos unen a México. Aunque teniendo en cuenta que nosotros tenemos una vasta experiencia en muros como el de Melilla, puede que hasta Trump le pidiese algunos consejos prácticos a Rajoy sobre concertinas. Es curioso que después de que el PP hiciese del populismo su némesis ahora tengan que tragar con la administración Trump, la post-verdad pantagruélica.

Si Aznar tuvo a su Bush puede que Rajoy tenga ahora a su Trump, pero es una pareja demasiado antitética. Mariano no pondría los pies encima de la mesa. Ya ni siquiera fuma puros. Mientras Rajoy tiene problemas a la hora de mandar SMS’s, Trump es un maestro de los 140 caracteres. Definitivamente no pueden reeditar el combo de las Azores. Rajoy ha jurado amor eterno a Merkel, no a Trump. Por eso de esta conversación se revela que el Presidente está en una posición ambigua, entre sus colegas europeos y la necesidad de agradar al nuevo POTUS. Si cree que va a llevarle al redil de sus socios del viejo continente lo lleva claro. No es seguro que Donald esté realmente interesado en el futuro de la Unión Europea como revelan las informaciones.

Es verdad: se trataron asuntos de inteligencia geoestratégica; de las bases americanas en España y de la presencia nacional en territorio iraquí. Pero al final no es más que de una conversación protocolaria e intrascendente donde, de paso, Rajoy quería exprimir sus literales 15 minutos de fama.

C’s dice “bye, bye” a la socialdemocracia

Ciudadanos se ha hecho mayor. Hace tiempo que superó su fase acneica de la pubertad y finalmente llegó el momento de definirse. Para ello, celebraron ayer su primera Asamblea General a nivel nacional, donde debatieron su ideología, los estatutos y el rumbo que quieren emprender a partir de ahora. Pero el ideario es el talón de Aquiles de Ciudadanos, al que siempre se le ha acusado de partido ambiguo, navegante entre dos aguas: la del liberalismo y la de la socialdemocracia (sí, incrédulos, Ciutadans nació socialdemócrata).

Mientras que para la derecha más reaccionaria son socialdemócratas, para la izquierda más tozuda son ultra-liberales. La respuesta es más sencilla; se inspiran en el centro político de los países nórdicos. Ciudadanos siempre defendió el liberalismo, pero un liberalismo que ha hecho un especial hincapié en las políticas sociales y en el mantenimiento de un estado de bienestar robusto.

Es interesante comprobar como en el resto de Europa el liberalismo se identifica con el centro y el reformismo mientras la izquierda socialdemócrata y la derecha popular son consideradas conservadoras. Aquí en España es distinto: el liberalismo se asocia top of mind con la derecha.

Al final consiguieron cargarse el término “socialdemocracia” que viene recogido en ideario original de C’s, tal y como propuso el documento promocionado por la dirección, lo que supone un gesto de madurez. Ciudadanos ya no es ese partidillo catalán que combatía las políticas de Maragall, que aspiraban a cubrir el hueco del PSC. Ahora son oficialmente progresistas-liberales. Lo único que debemos esperar es que este debate nominalista no se convierta en una excusa para una nueva derechización del partido.

Otro de los puntos candentes de la Asamblea fue la resolución de intentar entrar en Gobiernos de coalición a partir de 2019 –cuando habrá elecciones municipales, autonómicas y europeas-. Es lo más razonable si se piensa que están al borde de la desaparición. Necesitan presencia política cuanto antes por mucho que sean acusados de “partido-bisagra”. También hay quien dice que cometieron un error garrafal al no compartir el Gobierno con Rajoy, pero Ciudadanos representa la renovación y en este caso ese tándem habría lastrado su credibilidad in omne tempus. Un bebé muerto antes de nacer.

A las cosas hay que llamarlas por su nombre y hay que celebrar que la formación de Albert Rivera se desprenda de la etiqueta, hace tiempo superada, de “socialdemocracia” para que abracen lo que realmente son ¿Cuál es el futuro del partido? Eso ya no está tan claro.

Lanzarse en tirabuzón

Hay algo placentero en ver a alguien que está contra las cuerdas y con todos los pronósticos desfavorables, resurgir del abismo. Se ha anunciado el certificado de defunción de Pedro Sánchez tantas veces por tantos medios diferentes que verle en Dos Hermanas, respaldado por una amplia militancia, oficializando su participación en las primarias del PSOE se siente como una pequeña victoria, sea cual sea el desenlace. La leyenda del Bennu o Ave Fénix es un clásico que siempre conmueve. Efectivamente, Pedro, hay agua en la piscina, haces bien en tirarte. Casi queda hecho puré entre las enormes ruedas dentadas del Apparat pero por ahora ha conseguido salir indemne por hacer bandera de la militancia.

El acto fue en Sevilla para mayor humillación de “La Sultana”, Susana Díaz, a la que aludía eufemísticamente como “la candidatura de la Gestora”, mientras que al “traidor” Patxi López no le dedicaba ni una sola palabra (“solo hay dos opciones” declaraba). Todo esto ante 3000 personas según Telecinco y tan solo 400 para La Sexta, pero las imágenes captadas inclinan la balanza hacia la primera fuente.

Sánchez apuesta todo a las bases desencantadas, pero es probable que se haya convertido en el adalid de la democracia de forma circunstancial. Por su propia supervivencia no le convenía abstenerse ante el Gobierno de Rajoy el año pasado y apeló a la militancia como espejito mágico. Hay que reconocer que sus ideas eran aventureras y peligrosas ¿Qué se supone que iba a hacer después del 26-J, una contorsión imposible con los nacionalistas para gobernar? ¿Congelar el país hasta unas terceras elecciones? Lamentablemente la cabeza de Sánchez rodó porque tenía que rodar en ese momento; había que descongestionar España, sin embargo eso no quita para que ahora sea el mejor candidato para liderar la oposición. Tanto Susana Díaz como Patxi López son colaboracionistas del PP. Y si no se han aprobado los Presupuestos Generales del Estado con el apoyo del PSOE todavía es porque hay un proceso de primarias en marcha no por falta de voluntad.

En realidad, no hay nada que preocupe más al PP que Pedro Sánchez regrese como un boomerang a la secretaría general, lo que complicaría irremediablemente la permanencia de Rajoy en La Moncloa ¿Por qué ahora sí apoyo a Sánchez y antes no? se preguntará el lector. Porque hace unos meses había que salir del impasse político como fuese, y ahora hay que tener una oposición que obligue a Rajoy a torcerse a la izquierda en los asuntos fundamentales. A largo plazo, interesa un Pedro Sánchez como líder del Partido Socialista y no uno de los oleosos habitantes de los engranajes del partido que reediten el bipartidismo recalcitrante. Es un proyecto autónomo de izquierdas como el que propone Sánchez el que más justicia haría al PSOE.

Un coach en la Casa Blanca

Uno de los momentos que se recordarán del discurso inaugural de Donald Trump se produjo nada más empezar: “No estamos meramente transfiriendo el poder de una administración a otra (…) sino que estamos transfiriendo el poder de Washington DC y devolviéndooslo a vosotros, la gente”.

Ha habido incontables ejemplos de presidentes haciendo referencia a “la gente” en sus discursos de toma de posesión: desde Jimmy Carter con su “un Gobierno tan bueno como su gente”, hasta Ronald Reagan, pasando por Bill Clinton y Obama. Pero nunca se había hecho tan explícito el contraponer el poder de Washington al del pueblo y  asegurar un “traspaso de poder”. Esto es populismo en mayúsculas. Y suena irremediablemente bien, el problema es saber quién cualifica como “la gente” ¿Es el musulmán recién llegado a Estados Unidos con un sueño, “la gente”? ¿Y el negro activista por los derechos civiles está incluido en el pack de “la gente”? ¿Son los periodistas independientes y críticos, “la gente” de Trump?

Sea como sea, con el nombramiento del nuevo Presidente hay quien asegura que entramos en una nueva era del reality, en el que la línea entre la ficción y la realidad cada vez es más difusa. Pero es una falsa apreciación, la política lleva mucho tiempo instalada en el show business y Obama también ejercía de actor. La diferencia es que Trump es una estrella de la televisión del género del reality show mientras que Obama era cinemático, con un empaque hollywoodense antiguo. Podemos esperar un guion menos riguroso puntuado por ráfagas de espontaneidad y con un amplio margen para la improvisación. Únicamente la pantalla se ha reducido del 16:9 al tamaño del plasma.

El discurso estaba en consonancia con el hecho de que Estados Unidos atraviesa una época de autoconciencia y de introspección. Trata de mirarse a sí misma para recomponerse, de ahí la fiebre proteccionista y aislacionista (“dos reglas: comprar americano y contratar americano”). Está en una etapa de replegamiento. Y para ello se ha contratado no a un Presidente humanitario sino a un coach. Trump es el coach que tiene como misión levantar el autoestima de Estados Unidos, que se encuentra en vuelos bajos. Como suele suceder con los coach sus mensajes son simplistas, hiperbólicos y tremendamente egoístas (“América, primero”) pero es la inyección de dopamina nacionalista que necesitan para desgracia de Europa y del resto del mundo, que tienen en Estados Unidos un aliado fundamental.

A pesar de todo Trump no es una extravagancia. Es la respuesta histórica a un sentimiento de pérdida de identidad nacional. Lo único que nos cabe esperar es que Europa no replique este modelo. So God help us.

Porque vives en Ultramemia

Porque estás en Ultramemia/ Vivirás en Ultramemia/ Has nacido en Ultramemia / Y te morirás de asco bordando con tu tedio su bandera” (Ultramemia, Def con Dos, 1996)

Def con Dos fue una de mis primeras introducciones a la música. Me acuerdo de vibrar con la funky “Quemé el Liceo”, partirme de risa con el feminismo rabioso de “Agrupación de Mujeres Violentas” o hacerme preguntas con la pro-adopción “Basta de Nacimientos”. El grupo abría una puerta al pensamiento crítico inaudito para un niño de doce años. En ocasiones las líricas eran –tenían que ser- violentas, no obstante siempre fue fácil para mí y mi entorno interpretarlas en su debido marco.

Pero estamos en 2017. Tras la absolución de la Audiencia Nacional, ha sido el Tribunal Supremo el que ha condenado a un año de prisión al líder de la banda, César Strawberry, por el contenido de unos twits que juzgan incitadores al odio y enaltecedores del terrorismo. Antes los rockeros iban a la cárcel por tenencia de drogas o por armar trifulcas, no por escribir cuatro ocurrencias en la red social del pajarito; definitivamente vivimos en la era de la corrección política.

Nunca está de más recurrir al manido “el medio es el mensaje” del siempre vigente Marshall McLuhan, y en este caso el medio es estridente, vaporoso y superfluo. Twitter es la corrala de vecinos donde la ironía es Rey. Los ciento cuarenta caracteres nacen para ser efímeros y ser tragados hacia lo más hondo del timeline en minutos. En esta red social donde se vive una perpetua competición para ver quién es más epatante, el significado de los mensajes no se puede aislar del medio en el que están inscritos. Cada formato tiene su propia gramática, y en twitter se lleva la hipérbole.

Desde luego si se usa la misma vara para medir a todos los twiteros no habrá celdas suficientes. Que Strawberry escriba que “hasta echa de menos a los GRAPO por el fascismo sin complejos de la Señora Aguirre” o que “Ortega Lara tendría que ser secuestrado ahora”, o “cuántos deberían seguir el vuelo de Carrero Blanco” (Carrero Blanco se ha convertido en una punchline tan clásica que cualquier broma haciéndole referencia resulta inocua) son flashes típicos de una red espasmódica como twitter.

¿Dónde está el límite de la libertad de expresión en esta plataforma? En las amenazas directas y personales, en la apología al terrorismo plana y simple o en los mensajes con intencionalidad de incitar a la violencia. Los GRAPO, Carrero Blanco, Ortega Lara… nos guste o no, se han convertido en imaginería pop que César Strawberry, como artista que es, usa de forma elástica para dar forma a un humor cáustico. El listón se ha puesto muy bajo con esta sentencia y esto sienta un peligroso precedente para la libertad de expresión. Parece que después de todo seguimos viviendo en Ultramemia.

Hombre de paja

Si algo saben en el PSOE es que no hay nada tan purificador políticamente como un buen proceso de primarias. De esas en la que los candidatos salen fortalecidos y proyectados como balas; le pasó a Zapatero, a Borrell y hace poco a Sánchez. Pero en el caso de que no haya adversarios y un candidato gane por incomparecencia del resto, se pierden jirones de legitimidad. Esa era la preocupación de la mujer de la eterna promesa, Susana Díaz, que tenía pavor de presentarse sola a los comicios y dar una imagen de acaparadora.

Se acabó el malestar, ahora tienen al hombre de paja perfecto. Revestido de solemnidad y oficialidad, pero hombre de paja al fin y al cabo. El exlehendakari Patxi López anunció su candidatura el pasado sábado. Su designación acomete una doble función: permitir una victoria legítima a Díaz y obstaculizar el paso al verdadero peligro: Pedro Sánchez. Patxi López es como la versión light de este último, haciendo bandera de una rebeldía anti-abstención pasada por agua (recordemos que acabó votando abstención en la investidura de Rajoy), y lo suficientemente débil como garantizar el triunfo de la andaluza. En teoría es un imposible que coexistan Patxi y Pedro porque representan lo mismo y partirían el voto en dos.

Pero, como dicen en el mundo de la empresa, para López es una win-win situation: si pierde lo más probable es que sea incluido en el ticket de Susana Díaz. Todo parece una maniobra para cerrar el paso al Guapo; la pesadilla de los barones socialistas en el último año. Patxi López es el doppelganger de Pedro, que replica sus movimientos y esloganes pero que está huero de su espíritu. Sánchez debe sentirlo como si fuera un clon programático al que han atornillado en Ferraz para robarle los focos. El antiguo núcleo duro de Sánchez, César Luena y Oscar López, han corrido a hacer piña con el Mr. Ripley vasco.

Está claro que el exsecretario general debería haber previsto este movimiento y haberse anticipado a presentar su candidatura pero el madrugón de Patxi López pilló a Sánchez todavía en pijama. Ahora el exlehendakari trata de cortejar a Sánchez para incluirle en su equipo; es la mejor forma de neutralizarlo.

Con todo, Sánchez debería en un último gesto de resistencia heroica proponerse de nuevo como secretario general y plantar batalla. Es él y no otro quien mejor encarna el sector de la izquierda real en el partido socialista.